Pensando que pienso
Si hay algo que verdaderamente hace al hombre, hombre, es la capacidad de pensamiento.
Todo hombre por el hecho de serlo, piensa, por lo menos una vez en su vida, y esto da qué pensar. Por ejemplo ¿cómo se piensa?
Cuando un pensamiento se cierne en tu cabeza, ¿cómo llegas a ser consciente de qué estas pensando? ¿Qué diferencia sentimos entre pensar y otros hechos que pasan por nuestra cabeza como tener hambre o la consciencia de la verticalidad?
No lo sé, realmente no sé cómo mi cabeza es capaz de clasificar esas sensaciones en pensamientos y automatismos o en millones de otras categorías que seguramente deberíamos crear. El hecho en sí es que me cuesta ser consciente de que estoy pensando. Me meto de lleno en el pensamiento en sí, y hasta que no me despego un poco, o lo realizo de forma más ligera no llego a la conclusión de que realmente estaba pensando.
Y en este momento es cuando me extraño. No sé si será una faceta mía en particular, o le ocurre al común de los mortales, el caso es que todo, y absolutamente todo lo que pienso, lo hago hablando.
Y el caso es que estas “conversaciones” siempre son con alguien con el que hubiese hablado del tema, siempre tengo un interlocutor, a veces es conocido (la mayoría) otras no. Y es que ya soy incapaz de pensar sin “hablar” con nadie.
Y entonces se me ve andando por la calle, con cara de concentración; estoy hablando con alguien de algún tema que me preocupa mucho o poco. Por lo menos no hablo en voz alta, eso ya sería preocupante, mantengo siempre el nivel de sonido a 0.
Y como en toda conversación, las emocines se muliplican, si estoy cabreado puedo cabrearme más pensando que hablo, o al contrario calmarme; o si estoy animado o si estoy triste, el efecto es similar.
En fin, supongo que cada uno desarrolla sus mecanismos de pensamiento, y el mío es este. Quizás por eso mismo también hablo tanto después con la gente. No sé, lo pensaré en algún momento.
