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La tierra prometida

Cuando era un crío, prometí junto con alguien que cuando tuviéramos suficiente dinero nos compraríamos una casa juntos en Tarifa. Era nuestro sueño. Tarifa era nuestro punto de encuentro, un lugar para la diversión y la evasión. Un pueblo con título de ciudad, gastado por el turismo donde todo es carísimo y cuya población disminuye a la mitad en los meses de frío.

Hasta aquí todo normal, un sitio costero más. Pero Tarifa era especial. Era algo mío.

El 80% de mi familia proviene de allí, no puedo dar un simple paseo sin ir pensando “aquí vivía mi abuela, este es el almacén de mi tía, por aquí venía a jugar”. Todos los veranos intentamos ir, a pesar de que es el pueblo-lotería, nunca sabes qué tiempo va a hacer, si podrás ir a la playa o si no, si va a hacer un frío de muerte o un vendaval increíble.
Las cosas cambian, nos hacemos mayores. Mucha de mi familia ya no esta, otra mucha ya no va, se instalaron por lo ancho y largo de España y no bajan casi nunca; y la promesa que hice hace siglos, ya no tiene ningún tipo de valor.

El fin de semana pasado volví con unos amigos. En realidad el pueblo es como siempre, hacía un poniente increíble, pero curiosamente moderado, se podía salir por la noche sin miedo a morir de congelación. La playa chica, llena a rebosar como siempre. Frío en los Lances (lo que ayudó a que me despellejara vivo la espalda y la parte trasera de las piernas). La noche tarifeña marchosa, como de costumbre, tanto que hizo que me agobiara de calor y dolor que sentía en las piernas y que me volviera a casita.

La poca familia que pude visitar, bien, con reservas. Todo el mundo aludía a aquel pasado maravilloso, cuando todos estabamos juntos y Tarifa nos pertenecía (es un hecho objetivo, éramos el 25% de la población) ahora todos somos más viejos y tenemos más historias en mente.

Como detalle curioso, mis tias-abuelas y mi propia abuela aludieron a ese maravilloso volumen extra que ha conseguido mi cuerpo (”por fin hijo, estabas tan delgado….”); supongo que es un piropo :p.
Si teneis oportunidad de ir… no os lo penseis, no os vais a arrepentir.

Ahnn… hablé con Julia… todo bien.

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