:hagane blogworld

Google
 

Todo sobre astarté (y Málaga) II

He estado pensando (mal vicio) y he llegado a la conclusión de que un post como este y el anterior, con segundas partes y finales inconclusos, como que queda muy raro. El caso es que entonces era difícil de expresar, porque resumido no quedaría la esencia de todo lo que pasó… y de un golpe todo sería inleíble. Además, así os tengo esperando la actualización y me visitais más (también existe la opción de sindicarme ¿ehnn?).

Resumiendo, yo me encontraba solo en Málaga, solito, del todo. Había quedado allí con unas amigas transitivas, que son esas amigas que conoces por medio de otras, a las que no puedo ver muy a menudo… pero que sabes que lo unico que te impide tener una grandísima amistad con ellas, es lo difícil que es verlas. Además, son amigas de la-voz, no hay mucho más que decir.

LLegaron las transitivas, me montaron en un coche to guapo (y mira que a mí no me gustan los coches, pero este era tan personalizado… que tenía que gustarte), y tiramos para el campus de Teatinos, porque la feria de Málaga está al lado de la universidad de allí.

Paramos cerca de un McDonnals, para poder cenar algo. Empezamos a hacer fotos sin mesura, y las niñas se retocaron el maquillaje en los lavabos. Ya estábamos listos. Bajamos una cuesta llena de arena, que servía de parking para los coches y llegamos a la feria.

Entramos por lo que yo creía que era la portada, un faro de carton piedra o de otro material más extraño. Al tiempo descubrí que era la puerta de atrás (que fuerte!).

Lo que pasó en la feria no tiene mucho misterio, podeis imaginarlo. Bailar, bailar,bailar, beber, bailar, bailar, bailar, bailar. Bebimos muy poco. Bailamos demasiado. Pero como todo baile que se precie, sólo es un contexto, y en esta ocasión fue el contexto para la charla más interesante que he tenido hasta ahora con la-loca (cariñosamente ¿ehnn?).

Estuvimos bailando hasta cerca de las seis o las siete de la mañana. La gente empezaba a cansarse y la noche parecía que dejaba de dar de sí. Las casetas seguían poniendo reagetton, que era lo que se llevaba; aunque había un poco de todo, casetillas de verdiales y sevillanas y flamenqueo del típico, frente a casetas/discoteca con un poco de todo.

Abandonamos a la muchedumbre, y fuimos hacia el coche. Yo no quería decir nada, pero lo único en lo que pensaba era en dónde coile (perdón por la expresión) iba a dormir esa noche… Porque los que me conocen saben bien, que me suelo agobiar cuando las cosas no están demasiado programadas. Nos montamos y de repente lo ví todo claro: “¿A qué playa vamos? A una que este alejada un poco de la gente ¿no? Así podemos dormir más tranquilos…. La conversación seguía, pero yo no escuchaba nada más. No hay palabras en mi vocabulario, ni párrafos suficientes para que pudiera explicaros mínimamente la forma de mi cara en ese momento. Mi cerebro hiperpaginaba rápidamente, pensando en que estaba yo allí, en Málaga, con unas amigas transitivas sin la-voz, que me había cambiado de ropa y arreglado el pelo y demás en los lavabos de la estación de autobuses y que ahora… después de una noche entera de bailoteo y juerga me tocaba dormir a la interperie de la playa. Me acorde de mi santa madre, que me hizo coger una toalla de playa, por si acaso ibamos (a bañarnos se entiende… pero fijate por donde le iba a dar otro uso…).

Estuvieron conduciendo como media hora así… buscando una playa perfecta donde dormir con un mínimo de intimidad. Cuando llegamos, no sé muy bien como nos repartimos, el caso es que acabé yo con la-loca en el coche (fantástico porque los asientos se reclinaban muchísimo, y casi estabamos en horizontal) y la-conductora y su novio se fueron a la playa. A partir de aquí empezó el juego de las sillas, porque nos cambiamos de sitio unas cuantas de veces. Al final… horas después.. acabé yo en el mismo asiento donde estaba, pero mi pareja esta vez era el-novio ya que la-conductora convenció a la-loca para que se fuera con ella a la playa.

Yo intentaba dormir… casi lo consigo cuando me llegó un mensaje al móvil. Juanma!!! llego a las diez. Perdonamé por no estar allí ayer, pero ya verás lo bien que nos lo vamos a pasar ahora. No pensé… sólo quería dormir… ya iría a por ella en un rato… cerré los ojos…



Hola! Hola! Hola! Hola!

¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?

Niño!!! ¿estás despierto?

Abrí un ojo solo. En la ventana del coche había una niña de unos trece años que me miraba. La ventanilla la habíamos bajado para que aquello no pareciera el coche de Titanic y muriéramos intoxicados por nuestro propio vaho (vamos, que hacía un calor de órdago). La niña seguía en la ventana con ganas de hablar. Miré al lado contrario, mi compañero se hacia el dormido muy mal… pero no iba a delatarlo… Tranquilamente, aguantando la bestia que quería salir de dentro de mí, le pregunté a la niñata que que quería.

Nada, ver si estais bien. ¿Estais bien?

Pues claro que estaba bien. Estaba dormidito hasta que tu llegaste a despertarme deliberadamente. Espero que tengas algo más importante que decirme…. que un “me preocupaba verte dormir” porque el negro se va a empezar a llevar en tu casa si no…

Es que unos locales han pasado por aquí, han visto el coche, y se han asomado. Se han reido y se han largao…

¿Y no se te ocurre, dulce niña inteligente y atenta, que si los locales, la benemérita, los nacionales o la secreta no nos despiertan será por algo? ¿Es que acaso tú te crees más que todos ellos juntos? En esos momentos mi cara era ya un poema de las vanguardias, de esos con forma y sin rima… pero la niña seguía.

¿Por qué dormis en el coche? ¿Es vuestro?

No niña, me dedico a robar coches para dormir, y claro, como anoche las sábanas de seda de mi hotel favorito me empezaron a causar urticaria, tenía el jet en la revisión, y padezco una rara ansiedad que solo me deja dormir si escucho las olas del mar, me tuve que venir al coche, a la playa a dormir… con todos los vagabundos locales que empezaban a aflorar por la orilla. No te jode. Le contesté que no eramos de allí.

¿Y de dónde sois?

Aún a riesgo de que me detengan por pederasta, ¿te doy mi telefono, me llamas y me lo preguntas dentro de cuatro o cinco horas, niña del demonio? Le dije la primera ciudad que se me ocurrió, no fui demasiado original, le dije Algeciras.

Ala! que guay! Yo nunca he estado en Algeciras

Yo no te voy a invitar, si te quieres escapar de casa ponte un cartel que ponga “quédate con mis órganos” y te das una vuelta por los bajos barrios, a mí me dejas en paz. Le contesté algo así como “si bueno”, y bostecé artificialmente.

Bueno, creo que teneis sueño, voy a dejaros dormir.

¡Eso! ¡Eso! ¡Eso!

¿Qué pasa que anoche salisteis no? Claro… como estamos de feria.

¿Tu familia bien no? Dejar dormir, dos palabras, ¿te las explico? Ya ni le contestaba. Sonrei con cara de “vete a la mierda” a ver si se daba por aludida.

¿Bueno qué? ¿Salisteis o no?

¿No me vas a contestar?

Bueno… os dejo dormir ya. Tened cuidaito ¿ehh?

No si encima te tendré que dar las gracias por preocuparte por mi… si es que. Me dí la vuelta, feliz, iba a dormir. De repente, empecé a escuchar un festival de portazos. Creo que el chaval que dormía a mi vera se había levantado… me daba un poco igual, yo quería dormir… pero al décimo quinto portazo ya me levanté.

¡¡Astarté llega en veinte minutos!! Y también queremos desayunar antes. Venga, levanta dormilón.

¿Dormilón? Pero, ¿por qué? Qué de ganas de llorar. En fin, la-voz a.k.a. Astarté llegaba en veinte minutos, habría que ir a por ella y demás. Pero qué ganas de mandar a todo el mundo a la mierda y quedarme en la cuneta mismo durmiendo.

Hice de tripas corazón, como acostumbro a hacer, puse la cara de ser el tio más despierto y descansado del mundo, aclaré mi voz y empecé a meterle prisa a todo el mundo, para no llegar tarde a por ella.

La próxima será la última… de verdad. Besos a EL OTRO LADO DE LA LUNA, me gusta que te guste esto, de verdad, y espero que sigas con nosotros mucho tiempo más.

Se han cerrado los comentarios.