Todo sobre astarté y Málaga (III) (y fin)
Hay que empezar esta actualización disculpándose por tardar tanto. Mi vida a veces no me da abasto y cuando tengo un ratito, no se me ocurre escribir. Pero claro, también es que lo más importante de lo acontecido en Málaga ya está dicho, así que no espereís encontraros aquí un culmen de la historia impresionante, de esos que dejan sin aliento, no existe. El final fue maravilloso, pero simplemente porque disfruté como un indio de Málaga, su feria, y por supuesto de la gente maravillosa que me acompañaba. Así leído, seguro que suena demasiado normal, pero es que lo mejor siempre es común, no lo olvideis.
Después de pasar una noche, cuanto menos, pintoresca, en la playa de Málaga la bella; después de un festival de puertas que se abrían y se cerraban del coche (mi cama); después de un montón de voces hablando sin tapujos de volumen a mi lado; y sobre todo, mucho después de que Astarté me hubiera mandado un mensaje diciendo que llegaba, decidí que estaría bien levantarse.
Todos teníamos cara de malas pulgas, sobre todo yo y el único otro-chico que había allí. Las dos chicas no habían sufrido acosos por parte de niñas de trece años, ni se habían sentido admiradas por la policía local de Málaga. Rápidamente nos dimos los buenos días y nos pusimos en marcha hacia la estación de autobuses (sí, mi vestidor).
Dejamos a una comitiva con malas pulgas desayunando (por eso de que no es la música la que amansa a las fieras, es la comida) y me fui con la-loca a por Astarté. Allí estaba esperandonos ya la-niña-de-ojos-verdes, amiga de Astarté y la-loca de la facultad “Politécnica de Algeciras”, y chica en cuya casa se supone que me iba a quedar a dormir (y no en la playa… sniff). Rápidamente, salutationes varias, reunión con los desayunantes autistas, desayuno (yo también me moría de hambre) y planing feriante.
Fuímos a casa de la-niña-de-ojos-verdes (es que eran muy verdes, de verdad), allí nos duchamos (bien!!) y nos largamos a la feria de día.
¿Qué es la feria de día? Es un invento maravilloso. Todas las ferias del mundo deberían ser así, con juerga por la noche y juerga por el día. Resulta que como es feria, pues todo el centro de Málaga está lleno de casetas donde te invitan a copas a todas horas, hay música por la calle, la gente baila por donde sea. Maravilloso, en serio. Además, que todo Málaga estaba ahí, jóvenes y mayores, era genial.
la-niña-de-ojos-verdes nos solucionó el problema de la estancia. Resulta que tenía una casa que había sido de su abuela o algo así, y nos la prestó. Era genial, teníamos casa para pasar la noche, podríamos ir a la feria de nuevo esa noche, y además, dormir en camas y ducharnos. Después de la historía tan romántica del día anterior ¿se podía pedir más? Como era un sol de niña la invitamos a comer y un poco a beber.
Cuando atardeció, nos fuimos a ocupar nuestra nueva casa. Ya sólo estabamos la-niña-de-ojos-verdes, la-loca, Astarté y yo. La pareja que llevaba el coche ya se habían ido. Nos hicimos la cena, nos hartamos de hacernos fotos estúpidas, y tiramos pa la feria.
Es curioso, pero descubrimos una zona nueva, por la parte de atrás había una serie de casetas temáticas que no vimos la noche anterior. Estuvimos casi todo el tiempo en una ska, hasta que nos hartamos y nos fuimos a una funky y depués a una de regeatton y así toda la noche. Es increíble, había de todo, hasta una bakala. Una de las mejores ferias de mi vida.
La noche transcurrió sin demasiados problemas, salvo porque se nos desinfló un colchón inchable que llevábamos. A la mañana siguiente comimos, dimos una vuelta por un parquecillo, tomamos un helado, y volvimos.
Lo mal (entre comillas) que empezó todo y lo bueno que resultó… Además, recuerdo que yo no estaba muy convencido del viaje. Supongo que esos son los mejores, los que no esperas, los que te tienes casi que obligar a hacerlos. Al final superan tanto tus expectativos que se merecen el título de inolvidables.
Y sobre todo gracias a las tres chavalas que vinieron conmigo y estuvieron hasta el final, y sobre todo a la-niña-de-ojos-verdes, porque es la compañía insuperable lo que hace la estancia inmejorable. Un besazo para cada una.
