hagane presenta: La pasión Turca de Astarté
Hace tiempo mandé una serie de invitaciones a ciertas personas para que participaran en mi blog. Hoy llegan los resultados, Astarté va a ser la primera aportación. Ella ha querido resaltar el siguiente texto de La pasión Turca de Antonio Gala.
-Que repugnancia me inspira esta gentuza homosexual. Les tengo un odio físico.
Los dos muchachos, sin molestar a nadie, entretenían la espera paseando del brazo.
Laura, que se disponía a mojar un dudoso dulce en el café grisáceo, se detuvo y dijo:
-Pues está muy claro, hijo. Cuando amaneció el mundo, los sexos de los seres humanos eran tres: hombres, mujeres y andróginos; los andróginos eran hombre y mujer a un tiempo. Entonces los humanos tenían forma esférica, como si fueran dos de los de ahora unidos por el pecho, con la espalda y los costados en redondo y con cuatro brazos, cuatro piernas y dos caras. Los dos sexos, idénticos salvo en el caso de los andróginos, estaban situados en las partes exteriores de la esfera.
Pero esas criaturas no se portaron bien, y los dioses decidieron castigarlas disminuyendo su vigor. Las partieron por el eje, en el estricto sentido: de aquel hombre salieron dos hombres de hoy; de aquella mujer, dos mujeres, y del andrógino, una mujer y un hombre.
Zeus y Apolo tuvieron que realizar unas complicadas operaciones de cirugía plástica para reducir lo que sobraba: crearon el ombligo como un corcusido que recogiera la piel, y le dieron la vuelta a la cabeza. Pero, al quedarse aquella naturaleza cortada en dos, se abrazaba una mitad a la otra y se morían de hambre y de inactividad al no querer hacer nada por separado. Esto obligó a Zeus a compadecerse, y trasladó desde la espalda las cositas de cada cual a donde hoy las vemos, aunque apenas nos dejan verlas. Desde ese punto y hora, cada mitad busca con gozo su mitad complementaria; igual que dos medias naranjas.
En consecuencia, los que eran andróginos, buscan el sexo diferente; pero los que eran sólo un hombre, es decir, más hombres que los otros, y los que eran sólo una mujer, es decir, más mujeres, buscan la mitad del mismo sexo que les falta. O sea, Ramiro, que yo no me atrevería a descalificar, por no ser hombres o por no ser suficientemente mujeres, a quienes lo que les pasa es que son distintos de ti precisamente por lo contrario… Además tú, que eres tan católico, deberías ser más comprensivo. Creo recordar que en el Evangelio se dice que son muchas las moradas de la casa del Padre. El Padre no va a ser menos que Zeus.
